25 de agosto de 2011

The Beatles - Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (MONO)


"I'm painting the room in a colourful way
And when my mind is wandering
There I will go"

Sgt. Pepper's y Yo // Sgt. Pepper's and Me

Me he dado vueltas y vueltas en este blog en discos que (salvo excepciones) no van a la fuente primaria de mi obsesión con la música y los vinilos. Los Beatles son la primera banda de la que me enamoré, como le sucede y sucederá a una parte importante de la población melómana rockpopera, escuchando unos cassettes grabados de las compilaciones rojas y azules que sacaron estos chicos en los setentas. Estoy hablando de cuando tenía 7 u 8 años, encerrado en mi pieza con mi radiocasetera Toshiba, siguiendo con devoción los programas documentales sobre el cuarteto, en un época en que todavía no se cumplían los veinte años de su separación (como si, desde 2011, se hubieran separado en 1996). Todavía cuando escucho las armonías vocales de la canción Please Please Me se me erizan los pelos como si fuera la primera vez que descubrí que algo tomaba posesión de mi cuerpo a partir de mis oídos: una mezcla de delirio, susto/sorpresa y enorme pena por haberme perdido la contemporaneidad de estos seres extraordinarios. Qué pequeña era mi vida encerrado en mi pieza con mi radiocasetera Toshiba. Qué grande era el mundo que me esperaba por imaginar. 

Yo, Melómano // I, Music Lover

Y qué mundo. Aunque a estas alturas de mi vida este no es mi disco favorito de los Beatles (véase Abbey Road), sí determinó la escala de valores de mi apreciación musical por los siguientes quince años desde que lo escuché: melodía por sobre todo, voces con carácter pero sin ser demasiado "rockeras", foco en la canción y, en lo posible, una sensación de juego en lo que escuchas. O sea, nada muy estridente pero que igual te excitara los pies y la cabeza. Todo cambiaría a mediados de los noventa cuando escuchara  a Nine Inch Nails y por fin descubriera la belleza en el ruido que te interrumpe el pensamiento.


Aunque no sé si fue el primero, sí recuerdo a este disco como el primero que puse por mi propia cuenta en la tornamesa de mis viejos, el año 89 o 90. No tengo claro si alcancé a escuchar el disco entero la primera vez, o si sólo fue el primer lado, pero me quedó tallado en la mente el que este era un "disco", enterito, un producto bien envasado desde fábrica, de take it or leave it. Sin duda influyó que al contrario del cd que daba vueltas por mi hogar, no era tan simple el saltarse canciones y por lo demás el LP era de mis viejos y no tenía la confianza psicomotora como para no echarme la aguja en el intento. Por sobre todo, el disco era un objeto que yo creía fue producido en los mismos años en que John, Paul, George y Ringo estaban activos y en mi solitaria escucha eran sólo míos.

Yo, Implorador // I, Implorer



Aparte de lo importante que fue este disco en mi trayectoria melómana, es un lp que es bien interesante desde el punto de vista del objeto vinilo, los procesos de masterización y mezcla del ayer y hoy. Cuando pongo MONO en el título no es porque me vuelva tal al escucharlo, sino que me refiero a la edición monofónica que entró en mi colección a finales de 2008, adquirido en la entrañable tienda de Ben en Guildford, UK. Las ediciones monofónicas son las ediciones más codiciadas por los coleccionistas ya que son el registro más fidedigno de lo que los miembros de la banda querían o esperaban que tú escucharas. Aparte de Abbey Road que no tiene versión monofónica, los chicos de Liverpool sólo participaron en la mezcla de la edición monofónica de sus discos, siendo la edición estéreo una exigencia de la disquera, especialmente de USA, porque el público las pedía. Dadas las condiciones en que se grabaron y sin pensar en estéreo al registrar, es que resultaron esas mezclas de las voces en un lado y la música en otro. ¿Acaso no recuerdan lo difícil que es compartir con un sólo par de audífonos un disco de los Beatles?

The Beatles - Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band Inner Label (PMC, Mono)

Pero no sólo es un tema de mezcla de posicionamiento de instrumentos y voces. Hay cambios tan notables que para los bien fanáticos se hizo necesario que en la remasterización hecha el 2009 de la discografía de los Beatles, se dispusiera de un box-set con todos los discos en MONO (no disponibles por separado), lo que le quitó un poco de urgencia a la colección de los discos originales en monofónico, ya que hasta ese momento eran la única fuente de estas mezclas. En Sgt. Pepper's se dan los siguientes cambios:

Sgt Pepper's: la versión mono tiene una guitarra más audible hacia el final, cosa que casi no se escucha en la versión stereo.
Lucy in the Sky: la voz tiene un notorio efecto de eco, cosa que no es así en la estéreo. ¿Más volado acaso?
She's Leaving Home: la versión mono, la mezclada por los Beatles, es casi 11 segundos más corta... ¡porque el tempo es más rápido! A mi parecer fluye más.
Sgt. Pepper's reprise: en la versión mono es más rápida la introducción de las voces, la batería en la intro dura 4 beats más, además de algunas palabras dichas por John y risa de público que simplemente no están en la versión estéreo.

Ojalá que les haya picado el bichito para que escuchen las versiones mono. Mientras tanto los dejo con algo que les muestra las diferencias (sólo para verdaderos fanáticos):







17 de agosto de 2011

Los Tres Diamantes - Usted (Acetato 10" 78rpm)

"Usted
es la culpable
de todas mis angustias
y todos mis quebrantos"


Acetato // Shellac

El acercamiento de un audiófilo amante de los vinilos al formato del acetato de 78rpm es signo de un camino sin retorno y de renovado compromiso con la misión de mantener con vida al paciente condenado a un coma eterno. Si consideramos que el formato en sustrato vinilo, que tuvo una vida paralela crecientemente dominante desde finales de los 30 con el acetato, ya es una complicación para su escucha fidedigna, el acetato de 78rpm es problema para ingenieros en sonido. Se requiere de equipamiento complementario a lo que generalmente se tiene para los vinilos.

Consideremos cuatro cosas que inciden grandemente en la reproducción del sonido, dejando de lado el estado general de conservación del disco (muchas veces rotos, o 'mascados' por ser tan frágiles). Primero que nada, es necesario tener una torna que gire a 78rpm, lo que no suele suceder en muchas de las tornas a disposición en los últimos 30 años. Segundo, el surco de un acetato es más de dos veces el tamaño de un típico disco de vinilo. Esto significa que una aguja para disco de vinilo llegará a lugares del surco que no estaban diseñados para escucharse y que generalmente son puro ruido. Por ende mayor cantidad de papas fritas. Tercero, las grabaciones eran monofónicas, por lo tanto una aguja estereofónica también captará información que no se esperaba escuchar. Nuevamente, más ruido extráneo. Por último, hasta que en 1954 la RIAA (Recording Industry Association of America) no estandarizó las curvas de ecualización para la grabación y reproducción de los discos, cada compañía grababa con curvas propias, enfatizando distintas frecuencias. Y estamos hablando de grandes diferencias.

Los Tres Diamantes - Usted


Por lo tanto para la más correcta reproducción de un disco se necesita: una torna que gire a 78rpm, una cápsula con aguja especial para 78rpm, ojalá monofónica y un pre de phono (señal de tornamesa) que permita manipular las curvas de ecualización acordes a cada disco y su disquera. Lo más fácil son los dos primero requerimientos, pero más difícil es conseguir una cápsula monofónica y aún más un pre de phono que permita cambiar las curvas. Hay en el mercado pero estamos hablando de gastar 500 dólares para arriba. Sólo para fanáticos que tengan una colección importante.

Para el resto de los mortales tenemos la opción de compromiso de grabar los discos a nuestro computador y realizar la serie de cambios y restauraciones -con mucho cuidado para no sobrehacerlo- con el fin de lograr la más fidedigna escucha posible. Si bien esto disminuye en gran medida el placer de escuchar el disco en vivo, nos permite acercarnos a la grabación con una mucho menor inversión monetaria inicial. Por supuesto, algunos discos son irrescatables.

Los 78rpm en mi colección actualmente son todos heredados de mi abuelo paterno, Don Julio Dagnino Ruiz. Al parecer su totalidad fueron comprados cuando vivió con su familia (mi padre incluido) en Méjico, entre 1948 y 1953. Como puede esperarse, son más que nada boleros, tonadas ('blues' según el sello) y rancheras. Además de abrirme una ventana a la vida, corazón y gustos de mi querido abuelo, me abrió los ojos frente a la potencial calidad de sonido de este sustrato, el acetato. Si uno obvia -y es con mayúsculas- el ruido de papas fritas, la calidad tímbrica y dinámica pueden ser sorprendentes, especialmente cuando la calidad de grabación es superior. Para cualquier adicto a esto, es tremendamente seductor. ¿Alguien tiene 78s que quiera regalarme?

El tema de la entrada en realidad era una excusa para contarles sobre el formato. Escogí ponerles el tema porque estaba en buen estado, hice una buena restauración y me encanta la canción, un clásico latinoamericano. Por otro lado, resultó un descubrimiento para mí la existencia de Los Tres Diamante que después supe son comparables en estatura y popularidad a los entrañables Trío Los Panchos, de los cuales ya hablé aquí hace mucho tiempo. Ojalá les guste y les pique el bichito... para regalarme esos 78s.

28 de julio de 2011

Leonardo Favio - Fuiste Mía Un Verano (1968)



"Quiero partir con mi canto
tu cuerpo de niña
y hundirme a vivir
nada me importa la gente
que opina y se mete
no me han de entender."


Siguiéndola // Following It

Hay personas, no sólo músicos, las tienen todas y hacen muy poco. Hay otras que de lo muy poco hacen mucho, desafiando al Rey Lear y a Fraulein María: algo sí puede salir de la nada. Leonardo Favio, en su faceta musical es de los últimos. Hay pocos cantantes que con un registro tan limitado en su rango tonal rasguen las tinieblas con el filo de un suspiro o una lágrima en la garganta. Favio, Cohen, Reed, Veloso: no hay una exclusiva oscuridad desde donde emprender el viaje de vuelta a casa, se puede partir de los desiertos de la melancolía, de las selvas del melodrama o de las playas de la sensualidad tibia y bronceada. Leonardo Favio es el quiltro que resulta del coito entre la reina de la segunda, el explorador de la primera y un turista voyerista en la tercera.


Leonardo Favio - Fuiste Mía Un Verano II



Favio es otro de esos intérpretes que resaltan en nuestro mercado musical de cafés dolca con nutrasweet: él es un espresso doble con dos cucharaditas de azúcar morena. Bien dulzón, pero cafeína directo a la vena, inserto en una tradición que incluye a Camilo Sesto, Juan Gabriel, Ricardo Cocciante y Marc Almond. Cuando lo escuché por primera vez en serio (no cuando lo debo haber escuchado en mi infancia, en radio AM en la mañana los veranos mientras hacían el aseo en mi casa) me costaba creer que alguien con esa voz tan extraña podría haber sido tan popular la primera mitad de los setentas (¿y después también?). La distancia de los años no es sólo una calle de un sentido a la nostalgia, sino que es un viaje hacia un mundo paralelo, dónde los habitantes de alguna manera se parecen a tí... pero no tanto. Sabes que Favio, hijo ilustre de este mundo, comparte contigo este conocimiento íntimo y puedes confiar en él.


El disco en mi posesión es una edición uruguaya regalada por mis suegros y que fue adquirida en la feria de las pulgas en Tristán Narvaja los domingos en Montevideo. Es el primer LP que sacó el oriundo de Luján de Cuyo y su carátula de un fuerte rosado y una foto de él con su guitarra al lado, en blanco y negro con fuertes contrastes de luz es una declaración de intenciones en sí: la imagen emerge como símbolo de bravura y pasión, de fuerza y no mediastintas. Es también una imágen muy de su tiempo, de la televisión en blanco y negro, del Festival de Viña cuando la competencia internacional sí importaba. Es una portada que invita a un conjunto de relatos musicalizados, de canciones narrativas que ya no se escriben. En él se encuentran cuatro de sus canciones más conocidas: Ella... ella ya me olvidó, Fuiste mía un verano, Quiero aprender de memoria y O quizás simplemente le regale una rosa. 


Leonardo Favio - Fuiste Mía Un Verano


Supongo que mi aprecio por el trasandino también tiene que ver con que su registro vocal me acomoda como guante y que imitarlo me permite sacar el italiano que tengo dentro, olvidarme de la perfección y dejarme llevar por el descontrol propio de la falta de técnica vocal. A falta de octavas, bien vale la desvergüenza... Con Favio tengo la excusa perfecta para cantar mal pero con emoción rayando en el grito primario. Esto queda demostrado en que cuando he tratado de grabar canciones con amigos, o cantado en vivo en bandas (¡viva Boda Band!), nunca he podido repetir la cantada exactamente igual. A veces me sale mal, otras bacán. Pero por la menos me la juego.


El par de videos de rigor:












19 de julio de 2011

Bauhaus - Burning From the Inside (1983)

"Your mornings will be brighter
Break up lines
Tear up rules
Make the most of a million times, no"


Self portrait // Autorretrato


Cuando era adolescente, y esto lo pueden corroborar muchos amigos míos a los cuales les pido muchas disculpas (je), intenté crear una Persona que fuera lo más 'oscura' posible, tratando de mostrar una dislocación social, un volcán de emociones bajo el fondo del mar, una seriedad y altanería intelectual... algo así como los actuales emos pero sin la facha producida y con la idea de que mi existencia era una cruzada en contra de la imbecilidad humana reflejada en los inanes intereses mundanos de mis compañeros de colegio. A lo más me alcanzaba para ocupar ropa monocromática y un abrigo negro pesadísimo (mi armadura) que había heredado de mi hermano mayor. Si bien de esta Persona sólo quedan vestigios insulares, sí me sirvió para conocer apreciar música que no habría explorado si no fuera por ello. Creo además que esa exacerbación emocional que viví en esa época, si bien expresada de muy mala manera y falsamente, sí contiene un núcleo que es verdadero y que me permite gozar la música que escuché en ese largo período de mi vida, a lo mejor de otra manera. Y espero que sin latear a nadie más que a mí mismo.

Bauhaus es la banda perfecta para ser oscuro. Los padrinos de la música gótica los llaman y si bien ha mutado como género, en Chile la escena siempre ha sido importante en su marginalidad, con templos como la Blondie y la Baleduc. Para mí, que me gustaba la soledad, la introspección y siempre odié el comportamiento de 'tribu' (aunque ahora me interesa el tema, como parte de cultura de la juventud) esta escena nunca me gustó mucho y en realidad, Bauhaus es casi exclusivamente el único grupo que me llama la atención del género. Menos mal que son mucho más que un emblema de éste, como todas las grandes bandas. Creo que en su esencia Bauhaus es una banda de exageraciones, de aumento de contrastes, cargado de furia, angustia y una visión de tunel del lado oculto de la vida, esas pasiones desmedidas rayando en lo sadomasoquista y, heredado de Bowie, con un cargado componente glamoroso, en blanco y negro claro está. Es como estar viviendo dentro de uno de esos grabados expresionistas alemanes de principios del siglo XX.

Bauhaus - Burning from the Inside

Este es otro disco que conocí a través de mi hermano mayor, quien lo tenía en cassette pirateado (qué recuerdos, cuando retrocedíamos el lado con lapiz bic y nos creíamos bacanes cuando por fin recibíamos de regalo de navidad un walkman con auto return). Lo escuché por primera vez alrededor de los 16 años y me gustó en principio más que nada por el sonido que tenía. A lo mejor era por el hecho de ser un cassette grabado malamente de uno original, pero se podía escuchar ese sonido metálico, delgado, lejano que daba la sensación de venir de otro mundo donde la angustia triza el cuerpo en dos, dejando escapar el alma por entre las costillas descubiertas al aire. Pero, y ahí está la paradoja, da la sensación que estos tipos que cantaban estas canciones se regocijan en la angustia y la rabia. Ergo, emerge la melancolía como semilla creativa. Uf, podríamos enunmerar tanta música que planta esa semilla dentro de nuestros corazoncitos adolescentos tiernos, que mejor dejemos al resto para otra vez.

Bauhaus - Burning from the Inside (Inner Label)

Hay gente que, y me incluyo, considera este disco como el prólogo de la carrera posterior de Daniel Ash y David J bajo el nombre de Love and Rockets. Compuesto en su mayoría en ausencia de Peter Murphy (producto de una enfermedad), las canciones se alejan de la pobreza cromática en ángulos agudos de los discos anteriores y comienzan a meterle colores de a poco, a difuminar los bordes para tornar las sentencias en sueños. Azul, verde, plateado. Un poco de oro, pero bien tenue. Lo que se pierde de impacto se gana por el lado de seducción. En el vinilo esta impresión se hace aún más patente primero con el tamaño de la portada (ahora sí que se aprecia la fragmentación) y luego con el deslizamiento de la aguja en los surcos que parece sacar los sonidos como un bisturí sobre una teta. Nada aquí de fríos unos y ceros digitales, es el diamante que, en buen chileno, le rompe el culo al plástico negro.


¿Mis canciones favoritas del disco? Uf, que difícil, ya que el disco funciona como disco y es difícil separarlas. Creo que las que resumen la esencia emocional son She's in Parties y Hope. La primera que en su temática sobre la edición de una película, aparentemente de terror ('the graveyard scene') pero con un arreglo musical más atmosférico y menos dramático que sus anteriores discos, parece amalgamar desde un principio el pasado y el futuro musical de los miembros de la banda. La segunda es un himno, nuevamente, más parecido a lo que harían Love and Rockets. Su ánimo y posición postrera en el tracklisting me producen lo mismo que el tema Saudade del primer disco de Love and Rockets (Seventh Dream of Teenage Heaven) y con letras muy optimistas y liberadoras. Son cuatro líneas, citadas al inicio de esta entrada del blog, que luego de una larga introducción se repiten incesantemente y un línea melódica con el mismo patrón. Hasta yo la puedo tocar en guitarra. Bella.


En la terraza, escuchando // In the terrace, listening

Un par de videos de youtube para los bloglectores.











15 de julio de 2011

DISCOS MULTICOLORES PA LOS REGALONES

(Hace harto más de un año que no posteo a mi blog, no por falta de producción, sino que por falta de finalización. Tenía muchas entradas a medias y no sabía cómo terminarlas. Decidí hacerlo no más y tengo listas varias. Para empezar de nuevo va esta entrada cortita ya que son casi puras fotos...)

No hay nada que hacerle. Cuando tienes un disco de vinilo entre tus manos no sólo tienes un formato musical, sino que tienes la huella incluso física de la persona que pasó el master al lacquer, de ahí al negativo y luego al disco mismo que tienes en tus manos. Si es usado, además no es raro encontrar literalmente huellas digitales y uno que otro resto de los hábitos alimenticios y de vicios del antiguo dueño. ¿Cuántas veces creen que he encontrado migas de pan incrustradas en los surcos de un disco? ¿Cuántas manchas por cenizas de cigarrillos? ¿Cuántas por lavados mal pensados bajo la llave del lavaplatos? Cuando tienes un disco de vinilo entre tus manos no sólo tienes un pedazo de plástico, sino que sostienes en tus palmas el entretejido de la actividad humana entera.

Una de sus hebras son las huellas intelectuales, artísticas, de diseño en el formato, en la materia física del disco. Me refiero hoy a los distintos colores con los que vienen los discos de vinilo. Lejos del clásico negro, podemos encontrar discos de todo el espectro de una dulcería, tanto opacos como transparentes y hasta los codiciados picture discs. Ya que estos últimos generalmente sólo son una reproducción de la carátula usual del disco, me gustaría dedicarle el resto de la entrada a aquellos de mi colección que son estrictamente abstractos, de un solo color o patrón. Son los niños índigo del curso. Las fotos siguen.

¡Voten por su favorito!

The Young Knives - Weekends and Bleak Days 7" Single
The Young Knives - Weekends and Bleak Days 7" single

The Flaming Lips - Yeah Yeah Yeah Song 7" Single
The Flaming Lips - Yeah Yeah Yeah Song 7" single

John Cooper Clarke - Gimmix 7" Single
John Cooper Clarke - Gimmix 7" Triangle single

The Frattelis - Chelsea Dagger 10" Single
The Fratellis - Chelsea Dagger 10" Single

Green Day - Basket Case 7" Single
Green Day - Basket Case 7" single

Spiritualized - Soul on Fire 7" Single
Spiritualized - Soul on Fire 7" single

Happy Time - The Gingerbread Man/Brave Little Sambo 7" 78rpm
Happy Time (Childrens Songs) - 7" EP 78rpm (Disc 2)

Happy Time - Robin Hood/Young Folk's Favourites 7" 78rpm
Happy Time (Childrens Songs) - 7" EP 78rpm

The White Stripes - Conquest 7" Single, 1 de 2
The White Stripes - Conquest (Disc 1) 7" single

Jack White & Alicia Keys - Another Way to Die 7" Single (del ST de Quantum of Solace, James Bond)
Jack White & Alicia Keys - Another Way to Die 7" single

Can - I Want More Limited Edition 12" Single
Can - I Want More 12" Single

Cracker - Low 10" Limited Edition EP
Cracker - Low 10" EP

Dennis Wilson - Pacific Ocean Blue LP
Dennis WIlson - Pacific Ocean Blue

Radiohead - King of Limbs 10" LP Limited Edition 1 de 2
Radiohead - King of Limbs 10"

Television - Adventure LP
Television - Adventure LP

The Flaming Lips - Dark Side of the Moon LP Limited Edition Seafoam Green
The Flaming Lips - Dark Side of the Moon LP

The Dukes of Stratosphear - Psonic Psunspot (proyecto paralelo de XTC) LP
The Dukes of Stratosphear - Psonic Psunspot LP

Can - Tago Mago
Can - Tago Mago LP

The Beatles - 1967-1970 Compilación LP 1 de 2
The Beatles - The Best of The Beatles 1967-1970 LP

Antony & The Johnsons - Another World 12" EP
Antony & The Johnsons - Another World 12" EP

14 de abril de 2010

Julian Cope - Peggy Suicide (1991)

"You don't have to be afraid, love
'cos I'm a safesurfer darling"

Absurdo // Absurd

Si la historia de la música popular inglesa fuera un paseo al British Museum, el lugar de Julian Cope en este sería como si un vikingo, un normando, un druida y Sam Cooke (un fantasma directamente importado de los camarines de Ronnie Scott's), decidieran clonar todo ícono, tótem y estatua pagana de las distintos salones del museo y en una campaña incendiaria arrasaran con las capillas de Londres, poniendo los clones en el pedestal de Nelson en Trafalgar Square, la pileta de Piccadily Circus, el porta bandera del palacio de Buckingham y en la cara del Big Ben que da al Támesis... todo esto vestidos de chaquetas de cuero, jopos engominados y parando a media tarde para tomarse un té sazonado con dos cucharadas de LSD. Una mezcla de razas, culturas y sustancias a veces explosiva, a veces aletargada, a veces sin pies ni cabeza... no, tachen lo último, a veces sin cabeza pero con los pies bien plantados en la tierra misteriosa emanante de mitos y fecunda en el deseo más primigenio y erótico. O sea, bien caliente y bien inteligente.

Julian Cope era uno de los miembros de los llamados Crucial Three, una banda mítica del punk de Liverpool a finales de los 70, siendo los otros Ian McCulloch (futuro frontman de los Echo and the Bunnymen) y Pete Wylie (de los Mighty Wah!). Todos compartían, además de sentirse pateados en el trasero por el punk, una pasión obsesiva por la música sicodélica y krautrockera, junto a los 3 Inamovibles: Bowie, Iggy Pop (y Stooges) y los Velvet Underground (más Lou Reed en solitario). La vida se encargaría de llevarlos por distintos caminos, todos formando bandas de mayor o menor importancia y popularidad, aunque Cope y McCulloch formarían otras dos bandas juntos, UH? y A Shallow Madness, antes de definitivamente emprender rumbos distintos (y enemistarse como cuales estrellitas de culebrones venezolanos). Cope sería el fundador de ese extraño ensamblaje de música soul, sicodelia y glam llamado The Teardrop Explodes (¡que nombre más teletransportado directamente de 1967!). Además de la sofisticación de sus arreglos y letras, propio de la música inglesa post-retorcijón punk, que buscaba llevar hasta las últimas consecuencias las décadas pasadas, Julian Cope demostró desde el principio ser uno de los vocalistas más potentes y menos afectados de la isla, con esa voz barítona y medio monotónica, como drone hecho de wah-wah.

Un dinosaurio para gobernarlos todos // One dinosaur to rule them all

Esta voz no era solamente el producto de un proceso de autodescubrimiento de lo suyo, es un referente a la influencia que tuvo en Cope ese gigante de la música introspectiva, valiente, arriesgada y crípticamente intelectual, que es Scott Walker (né Engels). Miembro de los acaramelados Walker Brothers (boy band de mediados-fin de los sesenta, con éxitos como The Sun Ain’t Gonna Shine Anymore y Make It Easy On Yourself), Scott le dio la espalda a finales de los sesenta a su fama de muchacho lindo y se mandó en los 60 una serie de discos clásicos, siendo el menos popular pero el más fascinante el Scott 4. Repleto de canciones hermosas en su angustia existencial y política (una canción dedicada al régimen opresivo en la comunista U.R.S.S. por ejemplo), Scott lleva de la mano a canciones embriagadas de arreglos orquestales pero llenos de espacio e inaugura un estilo de letras fragmentado, concreto y infectado de imágenes corporales, como si quisiera golpearte la cara y sintieras el dolor, pero no supieras de dónde vino el golpe. De este genio maldito, Cope sacaría no sólo este abandono de la espiritualidad en la realidad física del cuerpo, sino que la virilidad de un estilo vocal profundo, generalmente bajo en tono y dramático en sus inflexiones, aunque más soul que lo opératico en el caso de Scott Walker. El súmum de su fanaticismo por Walker sería la compilación de la obra de este, que realizó a principios de los 80, llamado Fire Escape in the Sky (una frase sacada de una canción de Walker), subtitulada “The Godlike Genius of Scott Walker.

Peggy's Suicide salió al mundo en el momento correcto, tanto para Cope como para la sociedad inglesa del momento. Cope se encontraba semi a la deriva en su carrera, luego de haber brevemente flirteado con un lado más pop en discos como St. Julian o My Nation Underground (muy buenos discos por lo demás). Pero no olvidemos que Cope por sobre todas las cosas cree en el poder transformador de la música rock, como camino de iluminación que te permite/obliga a desarroparte de la tradición descorporizante de la cultura judeo-cristiana. O sea, volvamos a lo que éramos y pongámonos nuestras túnicas al viento y adoremos al dios Sol, la diosa Tierra y el hermano Árbol. Nunca en términos tan flaites, pero sí en su caso en torno a la mitología de dioses nórdicos (es además un experto internacional en monumentos megalíticos). La síntesis de su visión sobre el rock se puede encontrar en un libro muy entretenido que escribió en los 90 llamado Krautrocksampler, lamentablemente ya no se edita, (búsquenlo en el hiperespacio... se puede encontrar) en que hace una revisión muy personal de las bandas más importantes de la escena Krautrock de los 70. Bandas como Guru Guru, Can, Kraftwek, Amon Düul II, Harmonia, Neu!, Cluster, Tangerine Dream, etc. Hace poco hizo lo mismo con la escena rockera japonesa en Japrocksampler, pero no lo he leído.

El Sacrificio // The Sacrifice

Pero bueno.... Peggy Suicide salió un poco después de esa gran revuelta popular que muchos consideran significó el comienzo del fin de la era Thatcher, el movimiento Anti-Poll Tax. No voy a entrar en detalles, pero el gobierno quiso introducir un impuesto que fue considerado muy injusto lo que provocó una seguidilla de manifestaciones populares en las calles que no se veía desde los 60. Me imagino que esto además se fue conjugando con otros movimientos, entonces contraculturales, como eran la escena rave (y sus fiestas ilegales) y los grupos políticos más marginales de siempre. El disco invitado de hoy, alude directamente a este movimiento anti-tributario pero lo encara como una manifestación más de la batalla de la pulsión primigenia en cada ser humano con las fuerzas destructivas y subyugantes de los dioses falsos. O sea, el cuerpo inerte que era el gobierno de Thatcher. En ese sentido tenía razón, ya que si el tiempo y el lugar no hubieran sido los correctos, este movimiento anti-poll tax no habría tenido la fuerza que tuvo. Algo estaba ebulliendo debajo del mar.

El disco es considerado hasta el día de hoy como la vara con la cual hay que medir la producción de Julian Cope. A mi parecer, y junto con Jehovakill que vendría después, destila con la mayor equilibrio y éxito los distintos elementos que cruzan la obra de Cope. La fascinación por la carne y el espíritu y cómo balancearlos por el lado de las letras (Safesurfer se trata de un hombre que trata de engatusar a una mujer para que se acueste con él asegurándole que con él el sexo es "seguro"). Por el lado de la música, está siempre una pierna puesta en la tradición rockera más pantanosa (salvándose a cada vuelta de esquina del cliché, menos mal) y la otra en una tradición más lírica/psicodélica con orientación al cosmos. Es decir, y en la mejor tradición del Krautrock, a fuerza de la insistencia de los beats y los riffs haremos que te liberes desde tu cuerpo. Insistiremos e insistiremos y cuando menos lo pienses te encontrarás en otro estado y percibiendo el mundo a tu alrededor con los sentidos dados vuelta. Entrar en trance se llama.

Copa de Sacrificio // Cup of sacrifice

Ahora, con este disco y los que siguieron, Julian Cope no se van taaan en la volada (aunque si lo haría con Brain Donor después), ya que sigue siendo un disco pop/rock y de los buenos, pero tras las bambalinas de las canciones cualquier ser humano sentiente puede percibir lo que estoy diciendo y sentir la tensión acumulada a veces expresada como rabia y frustración (Pristeen), kino acumulado (East Easy Rider) o sed de venganza (Bill Drummond Said). No me puedo acordar de otro disco (u otro músico) que además exprese esta tensión con un punto de vista tan eróticamente masculino abandonado en el regazo matriarcal de la vida transformada en Vida, tan consciente de cómo el cuerpo nos obliga a pensar y actuar de cierta manera y lo peligroso que es olvidarse de ello. Hay otros discos (y el mejor rock'n roll es eso) que ni te lo hacen preguntar y te arrojan de vuelta al cuerpo, pero este y otros de Cope te da la doble mirada.

Lo otro que me gusta de este disco es que a las personas que se lo he mostrado y que les ha gustado, provoca una reacción bastante desmesurada. De la indiferencia se pasa al consumo desenfrenado rayando en la adicción en conjunto con las 'sustancias' de efectos similares retrotrayéndose incluso a las fuentes más fundamentales de este disco, como puede ser el Krautrock y el soul. Para mí por lo menos, me ha hecho reevaluar la validez de esos solos o temas larguísimos de bandas como Amon Düul II, Guru Guru o los mismos Funkadelic, que de buenas a primeras parecen demasiado monótonos en su repetición. Es poder decir simplemente que hay cosas que hay que decirlas con ese largo aliento, hay cosas que entran más por majadería que por sorpresa. Para la canción de 3 minutos está AC/DC, y una cosa es tan rock como la otra. ¿O no?


17 de febrero de 2010

Millie Jackson - Caught Up (1974)

"If loving you is so wrong
I don't wanna be right"

Marilyn Caught Up

Tengo un gran amigo con el cual compartimos el gusto de sentarnos con su perro pug, Galleta (apretar link), a escuchar música, generalmente discos de vinilo, pero también en el formato digital de turno. Me gusta escuchar música con él porque aunque no coincidimos, siendo generosos, en más del 50% de nuestros gustos musicales (ambos bien eclécticos, pero le gano en amplitud de rango, bleeeh), podemos sentarnos a escuchar música, sin distracciones, con la mente muy abierta y fijarnos además en los valores técnicos de la grabación y la interpretación. Es decir, con él puedo escuchar el vinilo en sí, como formato, además de pasarlo muy bien comentando y pasándonos de listos. Sé que mi enfermedad por la pizza negra está muchísimo más avanzada que la de él (y seguramente lo estará por siempre), pero es de los pocos que realmente lo entiende. Y su hijo pide escuchar los discos que le presto, de preferencia el soundtrack de los Muppets. ¿Qué más puedo querer en la vida?

Este es uno de los discos que últimamente le mostré a este amigo y lo dejé con la boca semi-abierta. No es un disco que hoy por hoy sea muy conocido, excepto en los círculos de amantes de la música blaxplotation, á la Isaac Hayes, ese funk soul de los 70s bien caliente, con valores de producción impecables, y canciones épicas largas con hartas partes habladas, de timing escalofriantemente precisos, de líneas de bajo económicas e intermitentes que llenan el espacio como llamado de atención al auditor. Algunos hablan de estos discos como el inicio del Rap, pero esa es una visión que parceliza un elemento más de lo que es un paquete demasiado coherente y original en sí. Discos conceptuales de soul y funk hay varios (pregúntenle a Stevie Wonder), pero este es notable porque tiene una sola idea explotada hasta las últimas consecuencias y con la majadería característica de los pensamientos culposos pero al mismo tiempo rebosantes de sensualidad, con el permiso a que la línea de pensamiento se desarrolle en lados que parecen ser un solo tema de 15 a 20 minutos cada uno.

Marilyn Caught Up II

Este es un disco acerca de la infidelidad vista del punto de vista de las mujeres. Un lado para la amante. Un lado para la esposa traicionada. Es un disco que habla del abuso de los hombres, de su egoísmo, de la incapacidad de estos de ver (o que les importe ver) el dolor que provocan y de la fidelidad y apego de estas mujeres por sus hombres, de la esperanza que acarrean por años de que cambiarán, pero que termina en la mayoría de las ocasiones en una decisión de acomodo de estas a las condiciones de la relación impuestas por sus esquivos hombres. El conflicto del disco se centra en el encuentro entre estas dos mujeres y los caminos que ambas deciden tomar luego de este encuentro. Una saboreando la afirmación del status quo, la otra finalmente aceptando que todo se acabó. Hoy a la distancia, un disco que abordara el tema de esta misma manera, sería considerado como el queso más rancio, pero siendo un producto redondo, de conjugación equilibrada entre temática y música, lo disfrutamos sin peros.

Marilyn Caught Up III

Para mí, el primer lado, el de la amante, es el más entretenido, inquietante, candente, caliente y tensionante. Además de que tiene la frase más llamativa y el verdadero gancho de este disco, que provocó algún tipo de pequeño escándalo en su época: "If loving you is wrong, I don't wanna be right." O sea, soy tu amante, sé que está mal, pero no me importa, quiero seguir amándote, quiero las mismas condiciones, es más, mi situación es mucho mejor que tu esposa porque tengo todo lo bueno y nada de lo malo. Puedo tenerte en la cama tres veces a la semana contra una de tu esposa y más encima no tengo que lavarte las camisas. Este mote de cantante caliente y escandalosa Millie Jackson no se lo sacaría jamás, y dudo que lo haya querido hacer. No ayuda tampoco que su voz carraposa, con mucho cuerpo y de tono bajo te haga sentir el desgarro y el deseo detrás de cada cadencia del bajo y la pelvis.

Marilyn Caught Up IV

El azar y el destino (¿Echamos los dados a correr? ¿Escogemos los dados? ¿Cargamos los dados?) nos juegan a veces, menos mal, algunas buenas pasadas. Tengo muchos discos que he comprado por llamarme la atención la carátula y que no he escuchado más de una vez, pero que sigo guardando porque me gusta la carátula. Alguna vez haré un mural con estos (les prometo que con la supervisión de un adulto que tenga buen gusto). Caught Up lo pillé en una tienda de caridad en Inglaterra (ya parece majadero), y estaba tan barato que no me pude resistir a los encantos de three black dudes, dos mujeres y un hombre, que estaban atrapados en una telaraña. Literalmente. "Por lo menos para reírme un rato" - me dije. Vale decir que tuve la misma reacción que mi amigo cuando se lo mostré el otro día (un poco más exagerada, soy el que tiene sangre italiana, y de la ruidosa), tanto me gustó que al momento que terminó el segundo lado, volví a escucharlo nuevamente. Y no he parado. Gran disco.