7 de agosto de 2009

Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough Mix (1977): O por qué la vitalidad vale más que la originalidad


"One is a sinner, one is a saint, but most of us worry 'bout showing up late"

rough mix javi

De cuando en cuando hay discos, canciones o sonidos que saltan desde las sombras te agarran por el cuello, sacuden con fuerza e interrogan: "¿Acaso no soy lo que siempre buscaste?" Con sorpresa te das cuenta que no tienes otra opción que rendirte a sus vehementes encantos, rogar que puedas responder con propiedad a sus exigencias y convertirte en su esclavo de por vida.

Dejando de lado la imaginería sadomasoquista, la secuencia de hechos con este disco no fue tan así. Llegué a él ya que Pete Townshend es el líder y compositor principal de una de mis bandas preferidas (los explosivos e impredecibles The Who para quien no sepa) del cual ya había escuchado un disco solista (Empty Glass, 1980) y que me había gustado lo suficiente como para seguir explorando su discografía alejado de los Who. En otras palabras, no fue para nada una sorpresa que me gustaría, pero sí lo fue el que se convirtiera en uno de los discos que más he escuchado los últimos 3 años.

A primera vista, Rough Mix es un disco que habla más bien de lo viejo (para el rock) que se estaba poniendo el bueno de Pete. Recordemos que 1977 es el año dorado del punk y los primeros pasos del aún más rupturista post-punk (sí, que mal nombre), y en esa época todavía el público no se acostumbraba a ver personas rondando los 35 años sobre los escenarios mostrando algún grado de energía rockera; todavía faltaba mucho para 'deleitarnos' con el hogar de ancianos itinerante que son los Rolling hoy en día.

¿Cómo responde Townshend a las convulsiones de la escena musical? En parte por encontrarse en período de receso de los Who, y en parte por hacerle un favor a su amigo Ronnie Lane (de los Faces, de donde además salió Rod Stewart) para mantenerlo ocupado mientras se desintoxicaba de una larga dependencia al alcohol, responde dándole rienda suelta a un lado más country/folk rock de su repertorio. En ningún otro disco habría de usar tan frecuente y efectivamente la guitarra acústica y demuestra aquí que es un maestro de esta y no sólo la eléctrica como nos recuerda en cada disco de los Who. Dato Guru Guru: por lo que cuenta en el documental "Amazing Journey" del 2007 la soltura de mano la aprendió tocando... ¡banjo!

Ahora, no olvidemos que el disco no es un showcase exclusivo del narigón nativo de Sheperd's Bush, sino que también muestra los numerosos talentos de Ronnie Lane quien se vio demasiado opacado por sus frontman tanto en los Small Faces (Steve Marriot) y Faces (Rod "the Mod" Stewart). En este disco compone o co-compone 5 de los 11 temas, canta y toca numerosos instrumentos de cuerdas y unos "very involved mind games" que, supongo, mejor dejemos en el misterio. Además tenemos la aparición de invitados tan insignes como Eric Clapton, Charlie Watts (batero de los Rolling Stones) y John Entwistle (flemático bajista de The Who quien, recordemos, murió de una sobredosis de cocaína junto a unas prostitutas un tercio de su edad en 2002... ¿demasiado rock?). Ronnie lamentablemente nos dejó en 1997, producto de una neumonía y de sufrir de esclerosis múltiple durante 20 años. Esta enfermedad fue diagnosticada mientras hacía este disco.

rough mix label

Ok la apreciación general y explicación del postulado del título: no hay nada en este disco que uno podría decir "vaya, que propuesta más novedosa para la época", exceptuando quizás el tema "Street In The City" que tiene unos arreglos orquestales bien peculiares. Todo lo que se propone está bien insertado en lo que es la tradición country y blues, sin duda que todo encapsulado dentro de una identidad bien rockera que recuerda el trabajo de The Who y los Faces. Lo que hace que sea un disco tan personalmente importante es: primero, la profusión de melodías hermosas sin ser melosas; segundo, la entrega de letras muy personales sin ser confesionales; tercero, el tema Street in the City; y cuarto, pero para mí lo más importante, la voz de ambos, especialmente Pete Townshend.

Mucho se habla del genio compositivo de Pete pero no mucho sobre su voz. Sí, claro, es una voz frágil y poco potente, pero tiene vasto poder emocional, muy pero muy por sobre lo que Roger Daltrey hacía en The Who (aunque sigue siendo un enorme vocalista), y siempre con una especificidad como navaja de Ockham. Por supuesto también tiene que ver con lo que sucede cuando un vocalista canta al límite de su registro, y es que se produce algo mágico: pareciera que está cantando de tú a tú.

Me imagino que también nos identifica con nuestros propios esfuerzos en expresar, en crear, es una tensión física (las cuerdas vocales) que nos sostiene entre la emoción pura y la artificialidad necesaria para comunicar. Ojo, lograr llegar a ese espacio es como caminar sobre una cuerda floja, hacia un lado caes en un onanismo musical, hacia el otro te conviertes en [llenar con banda fabricada que detestes en especial].

Creo en la necesidad del genio creador, pero muchas veces la originalidad pura es opaca (típica reacción: "¿Ehhh... ah?"), se necesita la confluencia posterior de fenómenos disímiles como para transparentarla y cuando sucede suelen ser momentos de sobrecogimiento supremo... pero para mí son tan importantes o más el poder encontrar un disco "amigo", el cual puedas reconocer como un ente vivo (a veces me sorprendo abrazando y besando carátulas... ¿estaré enfermito?), que sientas que te refiera a ese momento en el cual lo conociste pero que al mismo tiempo pueda cambiar contigo porque a fin de cuentas, cada disco eres tú.

Un par de videos de youtube, todos del disco por supuesto:









5 de agosto de 2009

Año 1, Día 1

Hace 5 años atrás me adentré en un laberinto que no tiene fin. Como cualquier coleccionista me sumergí en la melancolía del deseo que no tiene satisfacción última, sólo un apaciguamiento breve que cierra una puerta detrás tuyo y te indica las siguientes 100. ¿Puede la curiosidad por entrar en una de esas puertas ser más fuerte que la nostalgia por el camino no tomado? "Oh, guardé el primero para otro día / Aun a sabiendas de cómo un camino dirige a otro / Dudé si habría alguna vez de regresar" escribió Robert Frost más de 80 años atrás, aludiendo a que no podemos desandar los pasos perdidos pero fantaseamos sobre los momentos en que debimos elegir. Cada elección de puerta es un recuerdo de lo que dejamos atrás pero también es una esperanza (y expectación ansiosa a veces tal vez) de que al cruzar el siguiente umbral sigamos siendo los mismos pero un poco cambiados, ojalá para mejor.
Esto de los vinilos es así. Es muy fácil caer en la desesperación de pensar en los miles y miles y miles de discos que nunca podrás escuchar en tu vida.. ¡qué! es fácil angustiarse por los 4 o 5 discos que no pudiste llevarte una tarde de búsqueda porque no tenías el dinero y piensas que nunca más podrás encontrar. En este momento tengo en mi colección alrededor de 1500 títulos entre LPs, EPs, Box Sets y 7"... y siento que recién estoy comenzando. Una vez conocí a un tipo que tenía alrededor de 15.000 y él sentía que le faltaba mucho. Pardiez.
Acaso tú te preguntas ¿y tiene tiempo para escuchar todos sus discos? Pues, en realidad, no si lo pensamos dentro de 1 año, a lo mejor a lo largo de la vida sí...Pero incluso eso no es el punto. El punto es el recorrido, son las elecciones en las bifurcaciones las que hablan de nosotros las que podemos rememorar nosotros mismos o con alguien que nos acompañe a ratos en el camino... algunos tienen recorridos más parecidos a los nuestros, otros no los vemos jamás. Por supuesto que si no tuviera una pasión desmedida por la música no habría comenzado andar por este camino, pero estoy seguro que si esa pasión fueran las estampillas estaría escribiendo hoy un blog sobre filatelia.
Quiero invitarte a que pongas atención un poco sobre el recorrido que he tomado, a través de reseñas sobre títulos en vinilo que son parte de mi modesta colección. A lo mejor partí con la idea de que tenía que tener mis discos favoritos, pero poco a poco comencé a fijarme en otras cosas que hicieron el camino más variado, más rico y, sí, a lo mejor con más distracciones: como la inmensa variedad de sellos, ediciones, historias, datos freak, modos de producción, estilos de producción según la época, la influencia de los formatos en el desarrollo de la música popular... etc. etc. etc. ¿Acaso no es increíble la vastedad de la actividad humana que hace posible el que estés echado en tu sillón, cama, suelo o bailando y emocionándote con lo que escuchas? Tantos caminos que se cruzan y descruzan. Sólo espero darle nombre a la lumbre que guía mi camino.