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19 de enero de 2010

DE GUAU A GUÁCALA (Y VICEVERSA) VOL. 2: Queen - Parte II

"Well you're just seventeen
and all you wanna do is disappear"

Leotard Queen // Malla de Queen

Los tres discos que aludiré en esta entrada componen lo que los fanáticos de la banda pueden consensuadamente llamar la fase de oro, la fase 'Imperial', ese momento en el cual las intenciones, el talento y la capacidad de sacar temas que perdurarán en el tiempo se conjugan misteriosamente y parecen tomar las riendas de la época, llevándola por los caminos que el conductor decida. Después de esta fase Queen seguiría sacando discos mejores o peores, pero ya no serán el barómetro del aquí y ahora, no definirían el ethos y pathos de la escena musical y serían barridos, burlados y birlados por la rigidez de las exigencias del punk y la experimentación de lo que vendría después. Serían solamente una banda más del background nostálgico que valga decir, además serían increíblemente populares.

Estos discos son en orden de aparición: A Night at the Opera, A Day at the Races y News of the World. Cada uno tendría hits monstruosos que pasarían a ser parte del cánon de la música popular, pudiendo ser escuchados en múltiples escenarios, especialmente en ese que es recipiente de canciones canónicas como es el deporte de masas. ¿Qué deporte se puede preciar de tal si no tiene en su repertorio canciones como We Will Rock You o We Are the Champions?


A NIGHT AT THE ÓPERA:

De Guau a Guácala: Al igual que "Jesus" en el primer disco "The Prophet Song" me maravillaba por las armonías vocales y lo pseudo clasicista de sus arreglos vocales. Ahora igual que la canción anterior me aburre de sobremanera y palidece a la luz encandilante de las canciones que le siguen: Love of My Life (me derrito ante su melosidad), Good Company (un buen ejercicio nostálgico de May) y Bohemian Rhapsody. Dale Queen, sáltate las papas y vamos directo al filete.

De Guácala a Guau: Aquí hay varias pero la que salta más a la palestra es ese himno adolescente y cibernético que es "I'm In Love With My Car" de Roger Taylor. Habiendo degustado, desde que superé la fase Queen en mi carrera, los placeres de otros baluartes del Glam (principalmente Marc Bolan y/o T.Rex), es este tema el que surge como el más directo al callo y más fiel a la aproximación superficialista y hedonista que exhiben los mejores temas del glam, siempre con temáticas que se acercan a los puntales de la tradición rockera temprana (deseo, autos, motos y ritos de pasaje adolescente). Esta canción fue motivo de rencillas y resquemores duraderos dentro de la banda, ya que Taylor exigió (encerrándose en un clóset incluso) que fuera el lado B de Bohemian Rhapsody y por tanto, recibió regalías iguales con la venta del sencillo. Pero creo que tenía razón ya que dentro del disco es la que mejor contrasta con la dispersión del lado A. Gran canción y gran interpretación vocal. Una estrellita para Roger Taylor.



De Guau a Guau: "Death on Two Legs" es de las canciones más viciosas, vengativas y venenosas que conozco. Aparentemente escrita para un ex manager de la banda, la letra es una seguidilla sin respiro de insultos que está tomado de la mano de la guitarra más ácida de May y los coros afirmativos y ecóticos de la banda entera. No pueden estar más de acuerdo con lo que canta Mercury. Supongo que con el paso del tiempo he ido adquiriendo la experiencia necesaria como para captar con mayor complejidad la carga emocional de la canción y admirar la justeza tan difícil de lograr entre contenido y forma. Greda Vasija la llamó Alberto Rubio.



A DAY AT THE RACES

De Guau a Guácala:

Teo Torriate, junto con It's No Game (Part 1) de Bowie, es una de las canciones más conocidas del canon del rock que incluye letras en japonés. La de Bowie funciona, la de Queen no, no en menor medida porque en la de Bowie canta una japonesa. Ya pasada la novedad y la admiración adolescente de aparente innovación y valentía, esta canción queda como un ejemplo más de malas decisiones y mal gusto orientado a lo insípido. Si va a ser de mal gusto que sea excitante y se redima. Digo yo.

De Guácala a Guau:

Tie Your Mother Down era de las canciones que no entendía mucho porque es de las canciones con un formato más de rock clásico dentro de la obra de Queen. Era "poco Queen" para mis virginosos oídos. Pero como en las vueltas de la vida terminamos donde menos esperamos, este tema de May emerge como un muy buen ejemplo de ese rock clásico, y demuestra que Queen rockea como los mejores. Buena para bailar también.



De Guau a Guau:

Podría decir Somebody to Love, que es una de las interpretaciones vocales más admirables de Freddie "Conaf" Mercury, pero quiero darle el sitial de honor a una canción de Taylor. Drowse, como dice el título, es de esas canciones que te gusta escuchar un domingo por la tarde, cuando está atardeciendo y te das cuenta que has perdido una semana más en tu vida y la siguiente será un poco más de lo mismo, pero quieres escapar y darle grandeza a tu pequeña existencia, salir del pequeño pueblo, del pequeño reducto, de tu pequeña mente. Y lo miras con nostalgia. Notable.




NEWS OF THE WORLD (1977)

De Guau a Guácala:

Con este disco me es difícil decir que alguna me provoque real guácala. A lo mejor tiene que ver con el sonido que tomaron, un poco más cercano a las raíces del rock, menos preciosismo pueril. Si tuviera que elegir alguna sería We Will Rock You, pero más que nada porque está tan, pero tan trillada que no me provoca mayor cosa. No me sucede con We Are the Champions por ejemplo, a lo mejor tiene que ver con que We Will Tock You es demasiado de camarín de rugby como para ser de mi gusto. Dos bolas rojas.

De Guácala a Guau:

No lo dudo ningún ápice. Get Down Make Love es una gran, gran, gran canción. Tuve que escuchar la versión de Nine Inch Nails para entender la tremenda canción que era. En mi resguardada pubescencia esta canción me daba vergüenza porque no se las podía mostrar a mis padres, a quienes quería agradar a toda costa. Tenía que ser un niño bueno y querible. Que sandeces, pero me dio la posibilidad de escuchar con nuevos oídos años después este tema. Ya lo saben, vayan y hagan el amor. Con gemidos de fondo desde sus sistemas de sonido.



De Guau a Guau:

Sheer Heart Attack (igual nombre que su tercer disco) era una canción que me gustaba pero no tanto, la admiraba en su extremismo. ¿Pero habrá en la tradición del rock clásico más popero una canción tan brutal como esta? Rayando en el trash metal (en la medida de lo posible por supuesto), esta canción comienza y no da respiro hasta que termina 3 minutos y 26 segundos después. Uf. Para cantarla bien fuerte antes de salir a carretear.


Ver video en youtube

Bueno, eso por ahora, después vendrá la tercera y última parte de esta serie de entradas sobre Queen. ¡Disfruten el verano!



11 de septiembre de 2009

Brian Eno - Another Green World (1975)

"You'd be surprised at my degree of uncertainty
How can moments go so slow?"

Another Green World and Satsumas

La música te puede emocionar de muchas maneras diversas. Puede ser una bofetada en la cara dada por tu madre cuando comiste directo del tarro de manjar; un abrazo fuerte de tu mejor amigo después de no verlo por dos años; una mano extendida por el extraño que te encuentra tirado en la calle, sin saber cómo llegaste ahí; una patada en el trasero del Tony Caluga a la salida del circo; un retorcijón de guata porque comiste ese ceviche en el mercado un día lunes; un puño en el aire tras meterle un gol al primo de tu primo que te cae mal; un aleteo de brazos sobre una piscina cuando aprendes a nadar y te tiras tu primer piquero; una mañana en el jardín infantil cuando pintas con tus manos y pies; una tarde viendo tele sentado en la mecedora que era de tu abuelo; una noche bajo las sábanas leyendo a escondidas y descubriendo que tus padres sí pueden equivocarse. Another Green World (Otro Mundo Verde) es mirar el atardecer de un domingo de otoño reflejado en la puerta del closet de tu pieza, mientras escuchas a lo lejos que la gente comienza a moverse, hablar, reír, dar órdenes ya que el sopor de la siesta se ha levantado.

Este es el tercer disco de Brian Eno en solitario que puede ser considerado dentro de los cánones pop/rock, aunque es aplicarle una etiqueta estrecha a lo que nos presenta en este LP. Brian Eno ingresó en los anales de la música popular al ser miembro fundador de Roxy Music, en donde participó en los dos primeros discos que, no por coincidencia, son los discos más experimentales y arriesgados de la banda en cuestión. Dejó esta banda por diferencias creativas y personales con Bryan Ferry, quien era el frontman y escribía las canciones. Una pérdida para Roxy Music pero una ganancia para todos nosotros. Al abandonar la agrupación comienza inmediatamente a desarrollar los dos polos que marcarían toda su carrera, en mayor o menor proporción: por un lado un polo muy experimental, caracterizado por estructuras minimalistas y preocupación por la percepción del auditor en contraposición a los deseos del autor (¿cómo eliminar al autor lo más posible de la ecuación?) y un polo, también muy experimental a su manera, pero bien juguetón a la hora de hacer canciones con temáticas crípticas y poco usuales (p. ej: una mujer en llamas, literalmente, en su primer disco), además de una aguda sensibilidad melódica (su música preferida es el gospel).

Another Green World on the bed

Lo que une estos dos polos es una preocupación por el proceso de grabación, con la consecuencia que empieza a mirar crecientemente al estudio de grabación como un instrumento más, sino el más importante (creo que ya lo dije en otra entrada de este blog). Sin duda no es el primero (si no, escuchen las grabaciones de Lee Scratch Perry en Jamaica en los 60 y 70; y los discos de los Beatles a partir de Revolver), pero es de los primeros que miró el tema más sistemáticamente y lo incorporó como parte integral en el proceso de creación de una canción o pieza musical. Another Green World es el primer disco en el cual Eno entra conscientemente sin siquiera un retazo de música al estudio de grabación, bajo la premisa que a medida que experimentara in-situ saldrían ideas a las que no podría acceder de otra manera. Es una visión bien sistémica y cibernética del proceso musical y que tendría su expresión más extrema 20 años después con su propuesta de la música generativa (simplemente poner los parámetros de cambio y dejar que un programa de computador hiciera la música, idea basada en el famoso juego Life de John Conway).

Another Green World Inner Label

Cuando recién escuché este disco, casi 15 años atrás, me sentía en un cruce de caminos musicales (para que hablar de personales...), me había agotado una cierta dirección y necesitaba renovar mi arsenal. En un viaje me había comprado en CD los tres primeros discos "pop" de Eno (Here Come the Warm Jets, 1974; Taking Tiger Mountain, 1974 más este) y tomé la decisión consciente de escuchar cada uno en orden cronológico, dándome el tiempo (un par de semanas) para convivir con cada uno y hasta cierto punto lo que puede haber escuchado alguien en la época. Entre el primero y el segundo hay una cierta semejanza textural y temática, aunque el segundo se nota más coherente (léase menos loco)... pero entre el segundo y el disco invitado hay una galaxia de separación. Esta galaxia está compuesta de dos planetas muy importantes: un accidente donde es atropellado por un taxi que le obliga quedarse en cama por varias semanas, llevándolo a una experiencia que produjo el segundo planeta, Discreet Music (1975) un disco fundamental (en todo sentido), consistente en un procesamiento electrónico con cintas del Canon de Pachelbel en un lado, y que al sugerirse que debe escucharse a un bajo volumen (¡qué poco rockero!), inaugura oficialmente la música ambient.

Another Green World es un disco pop que fue cortado en dos por el bisturí del ambient y relleno con una pasta hecha de perillas, micrófonos, teclados, filtros, picardía y precisión técnica. Es un disco que todos los fanáticos desearían Eno hiciera una y otra y otra vez. Un disco redondo, intrigante, hermoso, donde sólo 5 de los 14 temas son cantados y ninguno durando más de 4 minutos. Los temas instrumentales caminan por una delgada línea que roza la música descriptiva, música 'sugestiva' si se quiere. Las letras de los temas cantados toman un cariz muy distinto a los discos anteriores de Eno, alejándose de las narrativas excéntricas y febriles, hacia un tenor más bien pictórico y contemplativo, trazando escenas donde sucede poco, se espera mucho y se guarda la distancia. Dada la naturaleza de este disco, es perfecto para escuchar en muchas ocasiones y lugares (excepto en una fiesta, para bailar), ya que permite ponerle atención en muchos niveles distintos, con mayor o menor esfuerzo pero es, en esencia, un disco muy fácil de escuchar, lo que es engañoso ya que es un disco complejo. Cada vez que llueve y lo tengo cerca no dudo en ponerlo, como fiel amigo que ha sido durante 15 años.

Another Green World in the fridge

La edición en vinilo de este disco es un gran argumento para echar en contra del formato CD y las famosas remasterizaciones. Las remasterizaciones en general son una traición al sonido original al tratar de adecuarlo a los hábitos de audición del público actual: en mp3 sueltos, donde se espera que todos tengan el mismo volúmen, por lo que se pierde una parte importante del rango dinámico (véase las "Loudness Wars"). Pero aún cuando la remasterización se haga de la manera más perfecta (utilizando puro equipo análogo en todo paso del proceso) siempre existe la duda de cuan fiel se es a la visión original de los involucrados, a menos que estén involucrados los músicos originales (las realizadas por Jerry Harrison con los discos de Talking Heads son buenas en ese sentido). Las remasterizaciones de Los Jaivas son un ejemplo de cómo NO se tienen que hacer las cosas. Sin duda que hay muy buenas remasterizaciones que vale la pena buscar; cualquiera de Steve Hoffman por ejemplo, que hasta busca la máquina donde se hizo la masterización original. La edición en vinilo original, inglesa, le da un toque extra que no tiene la edición en CD, que tiene que ver con la sensación de espacio entre instrumentos, el plano sonoro (más profundo y ancho) y la organicidad de los timbres, especialmente en los registros más bajos. Hay algo con los sintetizadores análogos que se escuchan tanto mejor en un vinilo que una edición en CD (el caso de los OMD por ejemplo es notable en su pérdida de liricidad en CD). Por eso cuando encontré el disco en Brighton, Inglaterra en la ya mencionada Wax Factor no dudé en pagar la no despreciable suma de 9 libras... o sea, más barato que el CD nuevo. Uno a veces pierde las proporciones.

Algunos "videos" en youtube con canciones del disco: